jueves, 25 de septiembre de 2008

Un viejo proverbio sentencia que los Hombres se parecen mas a su tiempo que a sus padres, siguiendo esta línea de pensamiento, ¿A que debieran parecerse los adolescentes y jóvenes que viven en la actualidad?
Este trabajo pretende indagar en las distintas corrientes de pensamiento y posturas en lo concerniente a la aceptación o no de que transcurrimos en un tiempo que por sus características merece un nombre distinto a la etapa denominada Modernidad y realizar un breve recorrido por alguna bibliografía que se ocupa de la adolescencia.
Pese a que sobre el final ensayaremos algunas reflexiones finales, el objetivo es que esta quede abierta a la opinión de aquellas personas que accedan al blog.
Considero que no es un tema de poca importancia tratar de comprender el mundo en el que se desarrolla la vida de tantos adolescentes ya que entender un poco más su mundo y sus formas de pesar y actuar nos permite mejorar nuestras prácticas con la población que nos dedicamos. Para ello debemos llevar adelante una interrogación al mundo que habitamos y reflexionar acerca de las características de la actualidad.
Diversos autores se han dedicado al estudio del tema que nos abocamos en esta trabajo y le han dado distintos nombres al período actual, han llamado a este período Sociedad Postindustrial haciendo hincapié en que el aspecto productivo característico de la modernidad –la industria- es un modo de producción obsoleto.
En esta postura están autores como Alvin Tofler con su postura de la Tercera Ola, Castells que defiende la idea de Sociedad de la Información, etc. este grupo de autores defienden la tesis que la producción y riqueza en la actualidad no está puesta en la manufactura industrial[1] de productos sino en la capacidad de producir y acumular información.
Otros autores de la actualidad como A. Guidens usan otros términos como Segunda modernidad –también se refieren al período como Alta Modernidad-, sociedad Post Capitalista (Druker), Hipermodernidad, etc.
Por último otros autores defienden la tesis de postmodernidad, estos toman en conjunto las características propias del período que abarca de la década de 1970 y que tiene una confirmación y afirmación a mediados de la década de 1980 hasta el comienzo de los 90 con la caída del comunismo y el fin del mundo bipolar que dominó la escena del Siglo XX hasta le día de hoy. En esta postura están autores como Lyotard quien ha acuñado el término Postmodernidad en su obra La Condición Moderna, Baudrillard, etc.

¿De qué hablamos cuando decimos Modernidad?

Según Alberto Tenenti la modernidad es el período que surge del proceso llevado adelante principalmente en Europa y parte de Asia entre los siglos XIV Y XVI.
Para el autor lo que marca el proceso es el contacto de los pueblos Asiáticos y próximo-orientales con las civilizaciones de Europa, la ralentización del crecimiento demográfico, los nuevos rumbos en lo que se refiere a la sensibilidad e identificación del los hombres con su tiempo, el surgimiento de una nueva forma de organización de la sociedad (el Estado Racional Moderno) con sus guerras entre ejércitos permanentes, una burocracia que permite la concentración del poder y el dominio de vastas regiones de soberanía, un sistema de relaciones internacionales basados en la diplomacia entre los distintos países que se iban consolidando como tales, etc., las reformas . .[2]
Según Emilio Arredondo[3] las características propias de la Modernidad abarcarían distintos tópicos en distintos niveles del orden individual o colectivo del mundo en esa etapa determinada. La modernidad estaría caracterizada por una concepción propia que hacen los individuos del tiempo, la noción del tiempo en el período ya mencionado es lineal tiene la fe en el progreso. La idea de Tomas de Aquino del tiempo como una flecha que arrojada por el arquero no tiene forma de volver a su punto de origen y que tiene un principio y un final es la concepción característica del tiempo en la modernidad.
Por otro lado el incipiente capitalismo remodela la forma de producción, la inclusión de la máquina en el proceso productivo va llevando a que paulatinamente al inicio y luego en manera desenfrenada cambie la concepción del tiempo de los hombres que pasa a estar cada vez mas relacionado con el tiempo de las máquinas y se vaya abandonando la determinación del tiempo según los ciclos naturales[4]. La idea de linealidad característica de la concepción del tiempo en la modernidad implica que el tiempo tendría un sentido y de ello emana la noción de progreso y las condiciones del común de la gente le dan el carácter optimista que en el futuro se va a estar mejor.
Otra de las características de la modernidad que cita Arredondo forma de agregación de los individuos. En la época moderna la agregación se da por la asociación y contrato
Sentadas ya las características de la modernidad tendremos que limitarla en el tiempo para poder establecer sus diferencias con la Postmodernidad y poder fundamentar por que estamos transcurriendo en una etapa histórica distinta a la modernidad.
La modernidad la podemos plantear en tres etapas sucesivas tal como lo hace Berman. La primera etapa que plante el autor comprende el período entre el Siglo XVI y XVIII, período en cual se notan los primeros atisbos de cambio en las estructuras de pensamiento, económica, social etc. propias de la época feudal. La segunda fase propuesta por el autor es la de consolidación definitiva en Europa de nuevas estructuras que dan forma a la Modernidad. Vale la pena destacar que esta etapa el autor la sitúa a lo largo de todo el siglo XIX y es dada en gran parte por la herencia de la ilustración gestado en el siglo XVIII (y por ende también en la fase anterior propuesta por el autor). Por último en la tercera fase que el autor la ubica al lo largo del Siglo XX en la que se produce una expansión de los postulados gestados en Europa al resto del mundo y genera una idea y una concepción universal de la Modernidad.
La Modernidad fue –según lo planteado por Arredondo en el trabajo ya citado- el período en el cual el individuo toma parte de los acontecimientos que suceden en su tiempo. Es el período en el cual la persona cree que en su asociación con los demás individuos en su condición pueden incidir en la realidad que los contiene, es así que los sujetos de la Modernidad son personas militantes el individuo cree en su capacidad para incidir en el curso de la Historia es un sujeto que “Hace Historia”
El período moderno sería cuestionado a partir de mediados del Siglo XX desde distintos paradigmas.
Autores marxistas como los que integraron la Escuela de Frnkfourt van a plantear la Modernidad como un proyecto inconcluso cuyos ideales proponen revivir antes de aceptar la Postmodernidad como una etapa distinta de la evolución tal como lo plantea Juren Habermars.
En la misma línea de pensamiento marxista, Perry Anderson planteará lo moderno como coexistencia de diversidades culturales debatiendo abiertamente con la postura de Casullo que plantea el protagonismo del sujeto histórico en un metarrelato atravesado por la ilusión en el progreso, las certezas, lo heroico, para alcanzar esa idea eje que es la revolución.
Para Casullo entonces la modernidad aparece como dominado en el terreno del pensamiento por un saber crítico que se interroga y cuestiona a sí mismo regida por la Razón que es uno de sus pilares fundantes y más fuertes en la que el individuo pasa a ocupar en centro de la escena donde antes era el imperio indiscutido de Dios[5].
Por último la Modernidad tiene un corpus ético propio que modelan el comportamiento de los hombres y mujeres que viven en su período determinado y nadie está ajeno a la internalización de valores y pautas que rigen el período moderno. La ética está intimarte ligada al sistema de producción llevado adelante y por las ideologías que se desarrollan en el período. Así en las regiones que quedarán bajo la hegemonía del socialismo en el Siglo XX tendrán pautas éticas totalmente distintas a los países que no están bajo su influjo la ética y el ideal de persona en estos países van a ser los proletarios, comprometidos con el desarrollo del colectivo, etc. (aunque la caída del socialismo en el mundo a fines del mismo siglo mostró que tal ideal quedaba nada mas que a nivel de retórica).
Tal como ya quedó explícito con anterioridad la modernidad comienza a ser cuestionada en la década de 1960 y los cuestionamientos comienzan a ser operados desde lo teórico y principalmente desde el ámbito académico.
La idea de postmodernidad fue introducida en el ámbito académico por el filósofo francés Lyotard quien plantea de arranque la superación del período Moderno.
El Proyecto Postmoderno –como bien lo defiende De Viana- se define en relación a la Modernidad a la que va a criticar y reformular sus postulados básicos.
Las características básicas de la Postmodernidad serán las que rivalizarán entonces por imponerse a nivel e intelectual con la Modernidad. Esta disputa se da a nivel de los Paradigmas según el concepto acuñado por Khun y que es una determinada manera de interpretar el mundo, un conjunto de fundamentos y valores que le imprimen a la manera de pensar propia de un tiempo y que actúan a manera de paraguas debajo del cual se cobijan las distintas teorías que interpretan el mundo.
Dicho esto nos abocamos a caracterizar la Postmodernidad. Tal como lo hicimos con la Modernidad el primer aspecto que vale la pena mencionar como cambio en la concepción de los Hombres en esta época es la noción del tiempo. Ángel Pérez Gómez comienza un capítulo dedicado a la educación en la actualidad destacando que la actualidad es el reino del presente, el ahora es lo único que importa. Esta es entonces el cambio en la concepción del tiempo en la Postmodernidad, si la Modernidad lo que realmente importaba era el progreso, el futuro, la Utopía, en este período lo que realmente importa es el presentismo y el tiempo cíclico en contraposición del tiempo lineal propio del período moderno.
En contrapartida la Postmodernidad es el período del Nihilismo.
La forma de agregación propia del período que estamos caracterizando es la masificación y el individualismo. Ello no constituye una contradicción sino que lo que impera es la individualización del individuo pero la masificación del mismo en una suma de individualidades. El hombre es social por naturaleza pero lo que impera en la Postmodernidad es el individuo gregario que se masifica pero no se integra.
El orden político también cambia en la Postmodernidad. En este periodo hay un descreimiento hacia la política como actividad capaz de beneficiar al conjunto de la sociedad, se transforma lentamente en una actividad mal vista y donde los oradores tienen cada vez menos lugar imperando la imagen del actor político como los famosos que salen en los medios masivos de comunicación y hay una cierta tendencia a confundir la actuación de la persona (lo público) con su vida real (lo privado). Hay una aceptación acrítica de que las personas son tal cual aparecen en televisión y una confianza ciega a la imagen que los medios difunden de ellas. Piénsese sino, en la cantidad de candidaturas que hubo en las elecciones 2005 para diputación y senadores en Argentina. Existe una creciente confusión en el periodo, de lo público con lo privado y ello no solo a nivel político sino que los programas de tipo Talk Show a los que se concurre a discutir asuntos de la vida privada de las personas.
En el período Postmoderno existe también una fuerte tendencia a la imagen por sobre la palabra. Las imágenes – muchas veces inconexas- ganan terreno en la esfera comunicacional, la comunicación entre las personas tiene un alto contenido de imágenes y todo lo que requiera un trabajo para comprender o comunicarse es dejado de lado en desmedro de la imagen. El discurso se vuelve complicado, discontinuo e impera lo que algunos autores llaman la Cultura del Video clip haciendo referencia a esa discontinuidad y falta de sentido en los discursos empleados por las personas.
En el periodo Postmoderno, dice Tedesco lo único permanente es el cambio, el tiempo ya dijimos que pasa a ser el presente pero el presente cambia rápidamente y muchas veces deja al individuo desprotegido y sin saber que camino seguir. En este sentido la Postmodernidad es un período pletórico de cambio y en el cual el tiempo histórico se acelera vertiginosamente, los procesos que antes llevaban tiempo en gestarse madurar y cristalizarse, en la Postmodernidad suceden con la velocidad que han adquirido los medios de comunicación que llegan a todas partes del globo en tiempo real. Pero debemos ser muy cautos en tomar a la ligera los conceptos de la Modernidad, cambios rápidos y permanentes no significan revoluciones, de hecho, ciertos autores –principalmente los de la Escuela Neoliberal plantean la imposibilidad de cualquier revolución que no sea interna del individuo.
La proclamación del "fin de la historia" de Fukuyama se inscribe en la línea de pensamiento Posmoderno. La muerte de la historia trae consigo la pérdida de la esperanza, de la ética, de la episteme moderna positivista y la imposibilidad de creer en alguna trascendencia. En fin "el fracaso del proyecto civilizatorio e histórico moderno.
En definitiva este es el corolario de posturas con relación a la Modernidad y Postmodernidad y las características de cada una de los períodos en cuestión.
A continuación ponemos en consideración una visión sumaria del espacio temporal que abarcarían ambas épocas.



Cuadro Comparativo Modernidad-Postmodernidad


Modernidad


Concepción de tiempo Lineal

Fe en el Progreso

Comunidad

Imperio de la Razón

Agremiación

Militancia

Postmodernidad

Concepción de Tiempo Recursivo/Cíclico

Aceleración del Tiempo histórico

Inmediatez

Presenteísmo

Nihilismo

Masificación

Individualismo Exsacerbado

Hedonismo

Incertidumbre

Desagregación



¿De qué adolescencia hablamos?

Luego de esta pequeña aclaración conceptual de la Postmodernidad, debemos volver a la interrogante con la que abría el presente trabajo. ¿A qué debieran parecerse los Jóvenes en la postmodernidad?
¿Existe la adolescencia en este período histórico? La respuesta inmediata es casi obvia, sí existe la adolescencia. La adolescencia como categoría pero no olvidemos que estas categorías son socialmente e históricamente construidas; y por ello nos lleva a tener que clarificar otras incógnitas como por ejemplo cuales son las características de la adolescencia en la actualidad, que piensan los adolescentes del mundo, su propia imagen, de las relaciones con la sociedad o que anhelan del futuro.


Un poco de Historia

La Historia del descubrimiento de la Adolescencia corre con desventaja temporal con relación a la Niñez. El descubrimiento toma de conciencia de esta última ya lleva algunos siglos entre los hombres.
Tomando el Trabajo del autor francés Phillipe Ariés el descubrimiento de ésta data de fines del siglo XVII y comienzos de XVIII, luego de un largo recorrido de alumbramiento que comenzaría en los siglos XII y XIII. Vale la pena recordar que el trabajo de este autor se base en la interpretación de obras artísticas y que su rigurosidad es discutida por otra serie de autores que se basan en la interpretación de otros tipos de fuentes y toman indicadores distintos.
Discusiones acerca e la niñez aparte, lo cierto es que la adolescencia –período que ocupa el análisis de este trabajo- lleva menos tiempo entre nosotros y acaba de cumplir su primer y joven siglo.
Según Gillis y Kett la adolescencia hace su irrupción en los albores del Siglo XX como resultado de un complejo proceso que tiene en la industrialización sus factores explicativos.
En los años del ocaso decimonónico, el desarrollo industrial habrían posibilitado la expansión a escala mundial del Capitalismo y las tecnologías habían permitido a la burguesía acumular Capital agrandando aún más la brecha entre quienes poseen los medios de producción y quienes no tienen otro sustento de vida que su fuerza física dada a conocer según palabras de Carlos Marx con el nombre de Proletariado.
Por otro lado los adolescentes nacidos en hogares burgueses comienzan a asistir en forma cada vez masiva a la escuela y permanecen en el hogar de los padres hasta edad más avanzada. La escuela tiene entonces un fuerte sentido reproductivista de la sociedad, ya que los que accedían a la educación eran hijos de burgueses, hijos de profesionales liberales que luego sucedían a sus progenitores en la carrera o hijos de Burócratas que sucedían a sus padres en los cargos de administración del Estado en alguno de sus órdenes.
Por otro lado se produce –para acompasar la especialización de los saberes- la segmentación por edades. Comienzan a dividirse el historial del educando en dos etapas distintas, además claro de la división de Escuelas por géneros.
Para evitar los desmanes y revueltas, la educación toma un fuerte componente disciplinario emulando muchas veces los dogmas emanados de la formación militar.
El ideal que se les proponía a los adolescentes era el de la obediencia ciega del soldado (Ariès 1972). Además los educadores animaban a los jóvenes a practicar los deportes de grupo, se exaltaban las proezas físicas, los músculos, la virilidad. El deporte alejaba a los muchachos del mundo de las jóvenes a las que se consideraba ahora como débiles, emotiva, inestable.
Los movimientos de juventud contribuyen también a la creación de la adolescencia moderna. Gillis analiza en especial el movimiento de los scouts en Inglaterra y de los Wandervogel en Alemania que atrajeron sobre todo a los jóvenes de las clases media y burguesa, mientras que los de las clases populares no querían alistarse en unas organizaciones cuya finalidad era hacer aceptar el orden social existente[6]
El descubrimiento –para usar la palabra utilizado por Ariés refiriéndose a la niñez- es estigmatizante desde sus inicios el adolescente era el problemático susceptible de formar parte en revueltas y desórdenes, conflictivo, desequilibrado emocionalmente y capaz de cualquier acto para imponerse en el mundo de los adultos. Basta como caso de ejemplificación conformación estereotipos la película Los Coristas donde se impone un modelo de Adolescente que va en este sentido.

En el ámbito académico uno de los primeros autores a manejar el concepto fue Stanley Hall, un psicoanalista estadounidense que inicia sus estudios en los albores del Siglo XX.
Para este autor, la adolescencia es vivida como un segundo nacimiento y el joven llegaba a la adultez de manera indefensa. En esa época existía un período de coexistían dos paradigmas que pujaban la imponerse en EEUU, por un lado la llamada Escuela Nueva, encabezada por Jhon Dewey y una nueva postura frente a como educar a los jóvenes teniendo como un fin la inclusión de amplios sectores de inmigrantes y la educación para la inclusión y la Democracia y por otro la reacción de los sectores más conservadores basados en rígidos parámetros puritanos y la represión de la sexualidad.
También otras ideas como la recapitulación y el Lamarkismo influyen notablemente en los postulados de Hall.
La primera de ellas, la recapitulación es una teoría que proviene de la Embriología y postulaba que el desarrollo del embrión humano pasaba por distintas fases en la que se parecía a un pez, un pollo, un cerdo, etc. pasando por los distintos estadios de evolución de la especie.
Para Ernest Jones había una triple recapitulación.
1-El Embrión recapitulaba la Historia evolutiva de la especie
2-El niño recapitulaba la historia de la Humanidad
3-El Adolescente recapitulaba su propia infancia.
Por otro lado Hall adapta las ideas de Lamarck según quien, todo lo adquirido por la persona a lo largo de la vida podría heredarse, eso también era válido para la adolescencia. A partir de esta postura el propio Hall va a considerar benéfico extender lo máximo posible el período de la Adolescencia
Mahler, a través de trabajos de observación aseguraba que el vínculo madre-hijo separaba 3 etapas distintas:
1- Autismo normal
2- Simbiosis
3- Separación-individuación
Otros autores vieron en la salida del hogar, la búsqueda de la identidad, sustitución de afectos, etc. una segunda separación-individuación[7].


















Cuadro Comparativo adolescente Modernidad Postmodernidad[8]




Modernidad


Individuo en Crisis profunda
Inseguridad
Introvertido
Idealista
Rebelde
En busca de su identidad









Postmodernidad






Individuo que no confronta al mundo adulto.
¿Duelo del mundo adulto?
Hedonista
Indiferencia/incomunicación
Sujeto masificado
Convencionalista
no cuestiona el mundo de los adultos
Insatisfacción/hedonista











Nuestros adolescentes

En el año 2003[9] se edito en el suplemento “Que Pasa” de el diario el País un informe especial bajo el título de El Uruguay que viene y versa sobre un trabajo periodístico que alcanza de manera directa a varios jóvenes de distintos estratos sociales e indaga acerca de su actualidad, proyectos, que piensan del mundo adulto y como perciben su propia imagen.
En dicho trabajo periodístico se afirma que la existencia de adolescente en aquel momento era de 270000.
De este total 1 de cada 4 (25%) vivía bajo bajo la línea de pobreza, el 20% había dejado de estudiar, el 10% buscaba empleo en forma infructuosa y 1 de cada 12 no estudiaba, ni trabajaba se disponía a conseguir un empleo. Para este mismo período el número de adolescentes bajo la línea de pobreza había aumentado un 32% según cifras de INE, y según un trabajo de la encuestadora Datos del total de jóvenes de entre 15 y 18 años de edad que fueron encuestados el 32,3% respondió que la situación económica del país los desvelaba pero que la mayoría de estos no tenía fe en que ello sucediera y un 18% tenía como proyecto de vida la emigración.
La mayoría de estos veían en los mecanismos tradicionales de ascenso como la educación no dan resultado redundando ello en un descreimiento de la educación.
Según el Sociólogo Carlos Filguerira, quien fue consultado por el El País, “están fallando los mecanismos básicos de integración e incorporación de jóvenes a la sociedad, el sistema educativo y el mercado laboral….creándose una subcultura de cases que no interactúan entre sí.
Pensemos en estos términos, la marginación llega a ambos lados de la sociedad, hay un fenómeno de construcción de barrios exclusivos en nuestro país que están fuera del alcance de la mayoría de las personas, los llamados barrios privados y por otro los barrios periféricos. No es solo un fenómeno de pobreza tal como existió en nuestro país desde siempre sino un fenómeno de segmentación y segregación. Piénsese si no en la cantidad de epítetos que se usan desde ambos lados conchetos, chetos, mauriciño, etc por un lado y plancha, charra, pichi, mincho, etc. por otro.
La vieja Educación de base vareliana es otro indicador de ello, téngase en cuenta si no lo siguiente; en la escuela casi la totalidad del Siglo XX fue integradora. En el banco vareliano se podía estar al lado de una persona de otro sector social y se compartía, estaban de alguna manera emparejados. Hoy cuando existen colegios privados (y no estoy realizando un juicio de valor ni adjudicando culpabilidad a estos) y escuelas de contexto crítico por otro dedicado a cierta parte de la sociedad, donde las tareas de soporte educativo (almuerzo, desayuno, copa de leche, etc.) toman un valor central alejan de alguna manera a los integrantes de uno y otro lado de los estratos sociales. En enseñanza media no para tampoco la segregación en mi caso particular que me desempeño en Ciclo Básico de UTU en nuestra ciudad la afluencia de adolescentes provenientes de sectores pobres y de barrios periféricos son casi una exclusividad.
El descreimiento en la educación como un mecanismo de ascenso social tal como ya fue expresado más arriba lleva a que miles de jóvenes todos los años deserten del sistema educativo y muchos de estos no vuelven a reingresar al sistema. El mismo apartado del diario el País afirma citando un estudio realizado por la ANEP que constata que entre el año 1985 y 2000, “la cantidad de jóvenes inscriptos en Ciclo Básico creció un 47%, mientras que en Bachillerato las cifras ascienden a 68%. En los tiempos que trascurrimos, la universalización de la matrícula ya no es un problema ni una meta a seguir ya que esta ha llegado a casi la totalidad de los jóvenes en edad escolar. Lo que si existe es la preocupación de retener esos estudiantes dentro de la educación –asegurando un Derecho Consagrado por varios medios legales-. Por otro lado y tal como asevera Juan Carlos Tedesco en una de sus mas importantes obras titulada Educar en la Sociedad del Conocimiento, el mayor obstáculo de los sistemas Educativos es el cuestionamiento de que y para que educar. Y en el caso de nuestro país ello pone en cuestión los pilares que sostuvieron la educación por más de una centuria. Igualdad, Laicidad, Gratuidad. Sumado a eso la cada vez más creciente cantidad de recursos que debe invertir una familia en educación.
El llamado clima Educativo del hogar es otro indicador muy importante a tener en cuenta. Un documento emanado de MEMFOD afirma que del total de estudiantes que egresan de Educación Secundaria el 76% provienen de hogares con alto clima educativo (13 años o más) frente a un 26% de hogares con bajo clima educativo.
Este mismo documento expresa que en una cantidad muy elevada los padres de aquellos alumnos que desertan les es indiferente el hecho que su hijo concurra o no a un centro educativo.
Otro tema muy distinto y preocupante es el laboral. Y aquí es necesario hacer una salvedad, no es lo mismo aquel joven que mediante determinada formación accede a un trabajo con los Derechos garantidos y trámites correspondientes acceden a una primera experiencia laboral, y muy distinta es la situación de aquel joven que proveniente de una familia cadenciada debe ingresar al mundo laboral para ayudar en el sustento del hogar. Y la inestabilidad, trabajo en negro y las condiciones de trabajo orada las perspectivas laborales de los jóvenes. Por otro lado la cantidad de personas en espera de un trabajo, lleva a la precariead, inestabilidad laboral ya que la demanda de trabajo supera la oferta de este y muchos jóvenes se disponen a realizar cualquier tipo de trabajo a cambio del sueldo más conveniente al empleador.
Por otro lado la cada vez mayor especialización para desarrollarse en el mundo laboral lleva a que estos jóvenes que abandonan la educación por no ver en ella un mecanismo posible para el ascenso social y se dedican a trabajar para conseguir un ingreso, luego componen el núcleo duro del desempleo por no tener una capacitación para desempeñarse en el mundo laboral conformando una especie de círculo vicioso.
Sumado a aquello la insuficiencia del mercado laboral para tantas personas sumadas a la incapacidad del Sistema Educativo para retener los jóvenes redunda en una preocupante cantidad de adolescentes que no hacen nada, con el peligroso rezago social a la vista.
Otro tema preocupante es la falta de modelos que tienen nuestros adolescentes. En una encuesta realizada a jóvenes en Uruguay por parte de la Facultad de Psicología coordinada por Rita Perdomo[10] el 16% de los adolescentes ns/nc ante la pregunta ¿A qué personaje público te gustaría parecer?
Además un gran porcentaje de encuestados dan respuestas ligadas a la televisión y la mencionada docente relaciona esto con la “Cultura de lo efímero” y “transmitida principalmente por la televisión”.
En el año 2004 se dio a conocer por parte de los medios prensa y principalmente a través de informativos que 1 de cada 4 niños que nacían en el Hospital Pereira Rosell de Montevideo –el principal hospital pediátrico del país- el 25% de los nacimientos eran hijos de adolescentes. Si bien el embarazo adolescente en Uruguay es alto y no debe no preocuparnos, lo principal es que de las madres adolescentes un porcentaje significativo tiene en la maternidad su principal –cuando no único- proyecto de vida
En el año 2002 se dio a conocer una encuesta realizada a jóvenes que sondeaba las expectativas y confianza en el Sistema Político que arrojó cifras realmente preocupantes.
En dicha encuesta realizada por Encuestadora Datos y que toma el Artículo Que Pasa ya citado el 46% de los adolescentes no confiaban en ningún líder político. Para Gerardo Caetano, estas cifras coinciden con otras encuestas realizadas en otras partes del mundo y obedecen a un descreimiento y fenómeno antipolítico mundial y ello se debe a que los partidos políticos tienen a nivel mundial menos margen de acción que hace años atrás. Además afirma que lo que si existe en Uruguay es la dificultad de los partidos para renovarse y puede representar un problema de participación en el futuro próximo.
Para Filgueira por otra parte, “descrédito, la crisis económica y la exclusión social pueden plantear un serio problema al Sistema Político... pero no la desintegración social necesariamente la exclusión social[11].











Algunas Reflexiones finales

Si bien existen algunos comportamientos que se repiten y aquellas personas que se dedican al estudio de los social realizan modelos en base a ello e identifican tipos basados en comportamientos, la realidad en más compleja que un arquetipo realizado de lo teórico. Para referirnos a la adolescencia debiéramos usar siempre el plural usando adolescencias ya que la situación de cada individuo es única (tal como lo sugiere la etimología de la palabra individuo=indivisible) aunque claro este sujeto esté inmerso en determinada sociedad y cultura hegemónica. Vive de la misma manera un adolescente del medio rural donde la frontera entre trabajo y vida, trabajo-juego es tan próxima y permeable. Vale también el caso de la cultura, vive de la misma manera la adolescencia en sociedades donde la adolescencia no es otra cosa que el pasaje a través de un ritual donde en un pequeño lapso de tiempo el joven pasa de niño a adulto que un adolescente de un país occidental e industrializado donde según varios autores la adolescencia se prolonga en la vida del sujeto hasta bien entrada la vida juvenil adulta. Donde además de eso hay toda una imagen del adolescente que se vende a través de los medios de comunicación y que es adoptada por gran parte de la sociedad como lo ideal imitando comportamientos pre establecidos y donde el mundo de la imagen es lo prima. Y además los adolescentes representan un mercado consumidor de vital importancia para la economía.
En todo este marco socio-Histórico que vivimos en nuestra sociedad como parte de las sociedades Occidentales donde existe esa prolongación de la adolescencia. ¿Es razonable nuestro Sistema de protección a la infancia? ¿Las voces que suenan fuerte en sentido de bajar la edad de imputabilidad tienen razón?
En mi humilde opinión no. En primer lugar por estar convencido que la coacción a través del castigo a futuro no funciona tal como afirma cierto trabajo desde la Psicología realizado a adultos y nada indica que ello resulte aplicado a adolescentes en conflicto con la ley.
Por otro lado y tal como lo señala Francoice Dolto existe un fenómeno de extensión de la Adolescencia y realizar un acto en este sentido sería un contrasentido. Mientras se acepta que la adolescencia se prolonga se castiga con marcos jurídicos usados para adultos a un/una adolescente.
Decir esto no equivale a decir que os adultos no seamos responsables de “ayudar a los adolescentes a conocer (la autora usa entrar en las) responsabilidades y a no ser un adolescente retrasado.
Por otro lado considero que no debe ser lo único que nos preocupe de los adolescentes cuando entran en conflicto con la ley, sino que hay una innumerable cantidad de adolescentes que no están en esas condiciones y que tienen Derecho a ser tenidos en cuenta por todos.
Por otro lado tal como lo afirmamos más arriba, la “realidad” es una compleja construcción de múltiples factores. Dada esa complejidad es que las acciones llevadas a cabo para provocar determinado efecto en la adolescencia (políticas específicas por ejemplo) deben ser realizadas desde esa perspectiva de la complejidad y no proponer soluciones esquemáticas ni en forma aislada sino de forma integrada por las distintas instituciones que trabajan con adolescentes, lo cual nos lleva a buscar-crear los ámbitos que congreguen estas instituciones.
Por último creo que limitarnos a proteger la adolescencia bajo los parámetros tradicionales de que son el futuro del país es desconocer sus necesidades, pasiones, motivaciones e intereses de hoy. Tratar el tema basado solo a futuro es negar la problemática de hoy y perder precioso tiempo de acción.
Acción basada y retroalimentando la teoría pero no esta última como algo desligado de la realidad con la que a diario trabajamos para no caer en la simple adjetivación de la adolescencia y encasillar en tipos ya armados y prefijados conociendo que detrás del termino adolescente hay una persona que está en formación que sufre, goza, se enamora llora ríe; una persona como cualquier otra en el mundo en su tiempo y espacio particular
[1] Tomamos aquí la definición de Industria que hace la Real Academia Española que la define como Conjunto de operaciones materiales ejecutadas para la obtención, transformación o transporte de uno o varios productos naturales.
[2] TENENTI, A., La conformación del Mundo Moderno, Ed. Crítica, Barcelona 1985
[3] ARREDONDO, Emilio, TRANSICIÓN CULTURAL EN OCCIDENTE: SURGIMIENTO DE LA POSMODERNIDAD, Monografía Original MIMEO


[4] THOMPSON, E. P., Tradición, revuelta y conciencia de clase. Estudios sobre la crisis de la sociedad preindustrial, Madrid, Crítica, 1979
[5] Vale tener presente la sentencia de F. Niestche que pretende resumir el cambio a nivel de las estructuras de pensamiento y de los valores que moldeaban el mundo al afirmar en su célebre frase “Dios ha muerto”
[6] Aparece en bmedica.udea.edu.co/adolescencia/.../LA%20ADOLESCENCIA.
Documento sin autor
[7] Obiols,Guillermo,Silvia de Obiols, Adolescencia,Postmodernidad y Escuela
[8] La confección del cuadro me pertenece y es realizado en base a información extraída del Libro de Obiols ya citado
[9] Vale la pena tener muy en cuenta la fecha en que fue editado no solo por los cambios acaecidos desde la fecha hasta ahora en distintos órdenes de la vida –máxime cuando el tiempo que transcurrimos se caracteriza por los la rapidez con la que se producen- sino también para tener en cuenta la coyuntura vivida en el Uruguay luego de la profunda crisis que atravesó durante el 2002 y que comenzó a ser superada a partir del 2004.
[10] Aparece en: http://www.itinerario.psico.edu.uy/SigloXXITraumasocialviolenciayadolescencia.htm
[11] Ambas opiniones aparecen en El Uruguay Que Viene, Suplemento Que Pasa, Diario El País, 2003

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